Henri Meschonnic, "Ecrire le silence, le poème et la bible", Entretien avec Gérard Dessons dans Nu(e), n° 18 (« Henri Meschonnic »), Nice, 2002, p. 5-23.
















Henri Meschonnic, "Ecrire le silence, le poème et la bible", Entretien avec Gérard Dessons dans Nu(e), n° 18 (« Henri Meschonnic »), Nice, 2002, p. 5-23.
















(photo: Henri Meschonnic et Maurice de Gandillac, Cerisy, juillet 2003)On peut écouter Henri Meschonnic lire ses textes (traductions et poèmes) à Cerisy-la-Salle (juillet 2003) dans un enregistrement réalisé par Chloé Laplantine à cette adresse :
Je travaille à transformer toute la théorie du langage, c'est-à-dire tout le rapport pensé entre le langage, la poésie, la littérature, l’art, l’éthique, la politique, pour en faire une poétique de la société. Cela passe inévitablement par le risque, ou plutôt la certitude, de ne pas être entendu sauf de quelques uns, étant donné l’établissement de longue date des idées reçues, établissement qui ne conçoit ces activités que séparées les unes des autres, comme le montre l’état du savoir, l’état des sciences humaines et de la philosophie, l’état de l’université. La théorie du langage, au contraire, est la pensée du continu et de l’interaction entre ces activités. On me dit que c’est difficile à comprendre et qu’il faudrait écrire pour le grand public. C’est d’une méconnaissance profonde de ce qu’a toujours été le travail de la pensée. Ce qu’on appelle le grand public n’est autre que l’effet social de tous les académismes de cet établissement, qui définissent leur horizon d’attente comme le territoire du pensable. Ce qui en diffère et qui s’y oppose est à la fois ce qui passe pour difficile et qui est aussitôt rejeté et mis au silence. C’est la réaction de ce que Péguy appelle une âme habituée. Rien de nouveau sous le soleil, puisque la pensée est une folie qui veut changer le monde, par rapport au maintien de l’ordre. Mais c’est le poème de la pensée.
Henri Meschonnic
29 décembre 2004
NB: Cette note a été rédigée pour le site de POLART et mise en ligne le 4 janvier 2005 à cette adresse:
http://polartnet.free.fr/textes/textes_polart/Note_sur_le_grand_public_(H._Meschonnic).pdf






Presentación en Buenos Aires de dos libros de Meschonnic. 26 de Noviembre de 2007
Tenemos el agrado de invitarlos a la presentación de dos libros de Henri Meschonnic:
"La poética como crítica de sentido" MÁRMOL-IZQUIERDO EDITORES
"Un golpe bíblico en la filosofía" EDICIONES LILMOD
Con la participación de:
Hugo Savino
Laura Estrin
Diana Sperling
Coordina Isabel Goldenberg
El evento se realizara este lunes 26 de Noviembre a las 20 horas en el "Centro Cultural de
la Cooperación" Dirección: Corrientes 1543
Para más información puede comunicarse con las siguientes direcciones:
libros@libreriadelmarmol.com.ar
edicioneslilmod@gmail.com
Presentación en Buenos Aires de "La poética como crítica del sentido"
Isabel Goldemberg y Hugo Savino
Un poema nos pone en el lenguaje, nos hace oír los acentos de una vida, el hilo de esa vida, nos ayuda vivir. “Toda mi vida está en mis poemas, mis poemas son el lenguaje de mi vida” (Henri Meschonnic, Vivre poème, p. 7)
La poética, en lo que se escucha, en lo que se dice, busca la escucha contra la razón del signo. Hace la pregunta contra la sordera del signo. Avanza en esa selva. Escucha que nos trae la noción de ritmo, la implica, la trama, es una organización del movimiento de la palabra en el lenguaje: es su fuerza, su temblor, su pregunta incesante. Pensar el ritmo es articular el cuerpo al lenguaje. Ese pasaje.
La poética de Henri Meschonnic además de una práctica del ritmo nos permite agujerear el sentido, nos pone en un frente a frente con los tics, con los clisés del lenguaje. “Y declaro enseguida: el poeta es poeta cuando no sabe lo que hace. El teórico es teórico cuando reflexiona sobre lo que no conoce. El traductor es traductor cuando da a oír lo que hace un poema y no solamente lo que dice. Oír lo que la traducción borra. Los tres tratan de encontrar las preguntas que las respuestas de lo cultural esconden” (Vivre poème, p.9). Leer Meschonnic y responder Meschonnic, sin la preposición a, conservando ese impulso de Claudel , ese: “Escucho. No siempre comprendo, pero igual respondo”. Reinventarnos en la lectura, en el vivir-lenguaje, salir del lugar común es una travesía de todos los días. “No hacen falta muchas palabras para transformar nuestra relación con el mundo, y con nosotros mismos” (Vivre poème, p.11) Salir del simil es animarse a la pregunta. Esta traducción se fue haciendo en el trabajo de una lectura sobre el lugar común, el clisé y los estereotipos en el lenguaje. Henri Meschonnic fue nuestra estrella del pastor. Nos llevó de nuevo a Saussure y nos abrió Humboldt. Y Émile Benveniste: una lectura siempre en curso. Como diría Bertrand Noël fueron estaciones. Distintas. Estaciones de la lectura y de la discusión, de los intercambios de ideas, de la lectura en voz alta de los trabajos de Henri Meschonnic. Estaban los amigos, la felicidad de la discusión. Y la complicidad. Entendimos claramente la diferencia entre polémica y crítica: “Yo paso de tal manera por un polemista, que se podría creer que una reflexión no se constituye y no dura más que dirigiéndose contra un adversario, real o supuesto. En lo cual inmediatamente se hace lo que no ceso de decir: se confunde la polémica y la crítica.
La polémica, esa retórica para tener el poder, la opinión de los otros; la crítica, como búsqueda de los funcionamientos y de las historicidades. Olvidando observar que la polémica, contrariamente a lo que se cree, no está en la argumentación, el debate: ella prefiere la táctica del silencio sobre el adversario. Sé de qué hablo. La búsqueda del sujeto no se funda contra, sino hacia.” (Entrevista con Henri Meschonnic, realizada por Jacques Ancet). La cita para situar, para situarnos, no para definir. Para seguir en pregunta, mal que le pese a la figura del signo. Si seguimos a Henri Meschonnic podemos decir que la implicación recíproca de los problemas de la literatura, del lenguaje, y de los problemas de la sociedad hacen eso que él llama la poética: la trama, el lazo, la relación de la ética, la política, el poema y la historia. Así, dialogando con sus escritos, nos encontramos con el pensar Humboldt, una inmersión profunda y también en curso, con una forma de abordar la interacción entre lengua y pensamiento planteando una teoría del lenguaje crítica a los clisés establecidos. Se reformula entonces la relación con el sentido y el lugar del significante. El lenguaje como una actividad concreta de los seres humanos reales. La fuerza del discurso como desafío, apuesta, que nos implica a todos contra cualquier símil, contra las imitaciones de moda, renovadas cada cinco años, que se hacen pasar por lecturas, todo esa falsa seriedad que invoca la autoridad de la filosofía de televisión, de la polémica, de la referencia de autoridad: el saber como mantenimiento del orden. Esa autoridad que ignora a Spinoza. Decimos Spinoza, porque Meschonnic lo trae a lo largo de toda su obra: “Se escribe para reinventar cada vez una “vida humana”, en el sentido de Spinoza en el Tratado político, es decir una vida definida no solamente por la circulación de la sangre, que se comparte con todos los otros animales, sino por la verdadera fuerza y la vida del espíritu. Son sus propias palabras.” (Vivre poème, p.11) El lenguaje es energía, trabajo del espíritu, es discurso de donde proceden las palabras y no a la inversa. El lenguaje pensado como discurso, como actividad poética no tiene nada que ver con el signo, tiene que ver con “trabajar en darse cuenta” del dominio del signo. Actividad relacionada. A la historicidad y no al historicismo. La poética trabaja en reconocer la historicidad propia del discurso. No busca respuestas, trabaja en reconocer preguntas, le interesa más el valor y el ritmo que el sentido o el signo.
Esta traducción va a contra-exactitud, a contra-normalización sintáctica, traducir es una actividad, un acto de lenguaje, estimamos que los poemas, los ensayos y las traducciones de Henri Meschonnic faltan en nuestra lengua. Esta traducción intentó apartarse de “la metáfora complaciente del pasador” (Poétique du traduire, p. 17). Escapar de las trampas del informacionismo: pero también hicimos el esfuerzo por tener presente que Sainte-Beuve está siempre entrando por la ventana. En este trabajo de recopilación, generosamente autorizado por Henri Meschonnic, tratamos de compartir la felicidad de leerlo y traducirlo. “Y si la poética es en primer lugar el trabajo del poema, del vivir poema, y luego el trabajo sin fin para reconocerlo, entonces la poética es ella misma una antropología, una ética, una política” (Vivre poème, p. 31). Lo intempestivo de su poema empieza a abrirse una vía.

1. Un paso hacia Meschonnic
Liberen a Mallarmé: bajo este título y divisa, o consigna entre anhelante e imperiosa, leí por primera vez a Henri Meschonnic. Fue hace más de diez años, en el número que el parisino Magazine Littéraire le dedicara, bajo el lema “nacimiento de la modernidad”, al poeta de Un lance de dados no abolirá el azar. El escrito trasluce una fisonomía de autor cuyos rasgos confirmarían las lecturas por venir.
“Leer a Mallarmé, de una a otra época, ha ido de poetización en hiper-poetización. Del Mallarmé de Thibaudet y de Valéry al Mallarmé de los años sesenta. Una academización, para naturalizarlo francés...” Aunque se lo conozca más como profesor y lingüista, el cúmulo de las dedicaciones de Meschonnic a la experiencia y el pensamiento del lenguaje incluyen a un poeta que es también crítico de la poesía y de la poética, dramaturgo, y disidente traductor de la Biblia.
[Cuando estas líneas iban apenas por aquí, recibí un correo de Daniel Bourdon avisándome que Henri Meschonnic, de quien hablamos varias veces en París durante el pasado diciembre y cuyas inaccesibles coordenadas personales me había ofrecido averiguar, había muerto.]
Como iba a decir, mis siguientes contactos con su obra se me dieron dentro del segundo semestre del año pasado y se los debo al azar de que entre los libros recién llegados a su librería, Walter Rodríguez me mostró un día La poética como crítica del sentido y, tres meses después, Un golpe bíblico en la filosofía. El primer título, traducido por Hugo Savino, presentado por Isabel Goldemberg y el mismo Savino, y compuesto de materiales que suponemos seleccionados por ambos, es de 2007 y pertenece al sello argentino Marmol-Izquierdo Editores. En la publicación del otro, también bonaerense pero del año 2004, convergieron la traducción de Alberto Sucasas y el acuerdo de Ediciones Lilmond con Libros de la Araucaria. En esos mismos meses conseguí en la librería francesa de Caracas el ejemplar que quedaba de Modernité Modernité: obra de confrontación entre historia y estética que incluye, como no suele ocurrir en la producción intelectual europea más en boga, los materiales hispanos y latinoamericanos que de hecho se corresponden con los tiempos y cuestiones de su indagación.
Pero ya en pleno 2009, y una vez leídos los libros suyos que encontré durante el reciente viaje a su ciudad, algunas de las numerosas páginas de Internet que le prestan atención me fueron enterando, primero, de que los contactos hispánicos con él habían comenzado años antes y por estos lados del Caribe, pues en 1996 la Editora de Colores, de República Dominicana, publicó Para la poética, y en 2000, en ese mismo país, las Ediciones Ferilibro hicieron lo propio con Crisis del signo. Asimismo, que existe en nuestra lengua, pero no en nuestras librerías, la edición bonaerense de su poemario Puesto que soy esta zarza.
¿Pero, por qué este informe, esta anticipación solapada, y el siguiente muestrario de un autor que en su país es todavía una especie de portento a la vez central y marginal, siendo por estos predios prácticamente un desconocido? Porque a lo largo de los setenta y siete años de la vida que acaba de rendir, Henri Mesochonnic, con aciertos luminosos y excesos que al pensar impetuoso le son inevitables, hizo resurgir un linaje del pensamiento europeo que parecía haberse extinguido. Y con ello aportó mucho a la salud de la cultura poética.
2. Entre un poema y la poesía
por: Henri Meschonnic
De: Célébration de la poésie, Verdier, 2001.
Traducción de Alfredo Chacón
Una reflexión sobre lo que es un problema poético se va a encontrar aquí, una reflexión sobre lo que es un poema, sobre lo que hace un poema, y sobre la necesidad vieja como el mundo y siempre nueva de reconocer la diferencia entre un poema y aquello que hace todo lo posible por parecérsele. Las relaciones difíciles entre un poema y la poesía. Sí, curiosamente. Entre un poema y las cosas del sentido, entre la poesía y la filosofía. Esta misma, no es otra cosa. Una reflexión situada. Como toda reflexión.
Las cosas de la poesía le interesan a poca gente. Al menos eso es lo que se ha convenido en decir. Con la mayor frecuencia para quejarse. Es el lado un poco llorón de los poetas. Pero ante todo, siempre ha sido así. Luego voy a mostrar que no hay nada de eso. La poesía es leída por poca gente. Salvo en los períodos de confusión, cuando en apariencia la poesía le hablaba a todos porque las circunstancias, generalmente trágicas, favorecían una confusión entre el tema y el poema. Como, ante una pintura, se puede confundir la belleza de un modelo y la pintura como pintura.
***
La poesía no soporta ni las complacencias ni las concesiones. Si no, el poema se vuela. No hay que engañarse. Una reflexión sobre la poesía no tiene que rendirle cuenta sino al sentido que se puede tener de la poesía, al sentido del lenguaje. Este sentido es inseparable de una situación. Y esta situación es siempre precaria, siempre crítica.
En todo pensamiento hay quizás algo de panfleto, es decir de rebelión, de rechazo. Si no, es el mantenimiento del orden.
Una reflexión sobre la poesía contemporánea, sobre lo contemporáneo, no tiene que rendirle cuenta sino a la búsqueda de lo que hace el conflicto y las confusiones entre la modernidad y lo contemporáneo. La búsqueda de su propio rigor. Por eso esta reflexión es crítica.
La poesía es un puesto de observación privilegiado para todo el lenguaje, por su fragilidad, que no es solamente social sino también y ante todo ético. Incluso es esta fragilidad ética la que hace paradójicamente a su poética. La poética.
Sería una confusión grosera e interesada, ver polémica en la crítica, como se hace comúnmente al confundirlas. Ver en la crítica ajustes de cuentas. Pues la polémica no apunta sino a poner al adversario en silencio. A hacer silencio ante él. Para conservar poderes. La polémica tiene un deber de desinformación. Lo cumple muy bien. La crítica, al contrario, hace hablar al adversario. Argumenta, discute. Porque la crítica es la búsqueda misma del pensamiento y de la libertad, pero también del sentido del tiempo a través del sentido del lenguaje.
Se piensa –se trata de pensar- no para gustar ni para disgustar, sino solamente para inventarse en el pensamiento, transformar el pensamiento, intervenir en el pensamiento.
***
La poesía celebra al mundo. Uno celebra a la poesía. La poesía se celebra. A sí misma. Es suficiente, para verlo, con leer lo que se hace y lo que se dice de la poesía. Y el problema poético es que este amor por la poesía es la muerte de la poesía. Es preciso denunciar este pacto mundano que se hace pasar por una de las bellas artes.
Se dice que la poesía es siempre de circunstancia. El pensamiento también. Es su riesgo, su deber, y su placer. Aquí se trata de una reflexión sobre la poesía contemporánea, situada, como toda reflexión. Uno no escoge lo que vive ni lo que se piensa, ni el espectáculo de lo contemporáneo.
Esta es una reflexión sobre el lenguaje a través de las preguntas de la poesía, tanto como una reflexión sobre lo que se hace y lo que se dice de la poesía a través de una representación del lenguaje. La de las relaciones entre el ritmo y el sujeto.
***
Lo que los poetas dicen del lenguaje, de la lengua, muestra todo lo que saben de la poesía. Y lo que dicen de la poesía es consustancial con lo que hacen. El todo es el retrato de una sociedad, de una ética, de una política, de una relación con el mundo, en poesía.
***
La poesía es uno de los lugares, y de los más reveladores, por lo que en ella está en juego, de la inteligibilidad del presente. Y no solamente del presente de la poesía, sino del presente ético y político. Esto lo han comprendido todos los que han pensado la poesía.
Lo que yo he aprendido, antes de saber como sé ahora, es que un poema que es un poema no corre tras de la poesía como los contemporáneos corren tras de lo contemporáneo. Y me bato, incluso antes de saber porqué, desde hace más de treinta años contra lo contemporáneo. Es que uno no piensa para complacer. No más que para desagradar. A menos que se confunda pensar e instalarse. Pensar, y comodidad. Lo que puede ser un auto-erotismo. Si pensar es inventarse, y no el mantenimiento del orden, con lo cual frecuentemente se lo confunde, pensar debe hacer mal, pensar hace mal. Y ante todo a quien intenta pensar.
Porque pensar, sea poéticamente o filosóficamente, o en cualquier orden de pensamiento, es inventar su pensamiento, e inventar su vida, su propia historicidad. Esto no puede hacerse sino contra las ideas adquiridas. Contra lo contemporáneo. Porque lo contemporáneo es siempre y por doquier la adición y la ganancia de las ideas adquiridas. Amalgama. Eclecticismo. Los academicismos de lo retro-como-de-lo-neo. Los dulcitos.
3. Poemas de Henri Meschonnic
De: Dédicaces proverbes, Gallimard, 1972.
Traducción de Alfredo Chacón
Gran sí es mi infancia y las ramas cosechadas
una palabra atada
a los pliegues que pájaros le hacen a una noche
hasta mañana separados en conjunto.
Yo era la voz de los otros
admiraba la aridez
que mostraba sus flores rojas.
La araña de los proverbios
Marchaba cuarenta años detrás de un horno.
Ahora una palabra me destruye para nacer
y transporta de mí lo que de mí puede pasar
del lado de mi palabra
donde todavía no me conozco.
Siempre fui del otro lado
uno del otro lado.
Cada palabra desgarra un miedo
este cambio es mi voz
me doy vuelta celebro mi voltear.
Ahora todas mis palabras
son juntas mi exilio y mi país
pasaré la vida pareciéndome a mi voz.
Me preguntas qué haremos cuando estemos juntos
pues ya no tendré que escribirte
juntos no me llenarán más palabras de los otros
mis ojos ya no apretarán semejanzas
falsos fragmentos de ti
donde apenas me mantengo a flote
qué haré cuando todo esto será juntos
allí seré agua mezclada con el agua
me reconoceré
sin saber la diferencia
yo que ya tengo tantas iluminaciones de ti
un álbum de inmóviles y yo quiero una continuidad
ya no te escribiré más tú eres lo que escribiré
te diseminaré en las palabras donde me reúno
mis miradas para vestirse subirán de su exilio hacia ti.
Mañana me empuja hacia hoy
dale una palabra él es todo el cuerpo
vivo así en palabras abiertas y derramando el pasado en porvenir
recomienzo
Según el amor la cama
ahí llevé la boca
la perdí antes de acostarme.
Dar tomar es para nosotros uno solo
allí vuelvo a hacer mi cama
más lejos la puse
más cerca la encontraré
Te copio lo que se que cada vez no es sino un fragmento
de lo que conozco de nosotros es siempre otro fragmento
no hay sino nosotros yendo conjuntamente inacabados.
Tu no haz llamado yo excavo los pedazos que no son nosotros
donde estamos mezclados todavía pongo aparte cada poco de ti.
Trabajando en reunirnos como se puede aislar un cuerpo puro
descubro agrego no he terminado de transformarnos
nos parecemos cada vez más.
On peut retrouver l'ensemble à cette page:
http://www.revistaaleph.com.co/component/k2/item/448-henri-meschonnic
Quelques renseignements sur l'auteur de cette présentation:
Alfredo Chacón (n. 1937). Poeta y ensayista venezolano, con estudios de Sociología y Antropología en la Universidad Central de Venezuela y en el Instituto de Etnología de París. Profesor universitario. Autor en poesía de: “Saloma”, “Entre afueras y centros”, “Materia bruta”, “Actos personales”, “Acta del presagio”, “Decir como es deseado”, “Palabras asaltantes”, “Y todo lo demás”, “Por decir así”..., “Et ce qui reste – Y todo lo demás” (edición bilingüe, 2008). En prosa y antologías temáticas: “Curiepe”, “Ensayos de crítica cultural (1964-1981)”, “La pasión literaria (1959-1985)”, “La voz y la palabra”, “Lecturas de poesía venezolana (1958-1968)”, “Poesía y poética del Grupo Orígenes” (selección, prólogo, cronología, bibliografía). En el 2005 se publicaron tres volúmenes suyos: “Lecturas de poesía”, “Cuatro décadas de crítica cultural” y “La pasión literaria”.



"Le sujet comme récitatif ou le continu du langage" dans Modernités n° 8 ("Le sujet lyrique en question", textes réunis et présentés par Dominique Rabaté, Joëlle de Sermet et Yves Vadé), Presses Universitaires de Bordeaux, 1996, p. 13-17.



Henri Meschonnic, Poeme. Anthologie 1972-2005, Selecţia poemelor si traducerea din limba franceza de Dumitru Scorţanu, editura Fides, Iasi, România, 2009.

Pier-Pascale Boulanger, professeure adjointe à l'Université Concordia (Montréal) a fait trois communications en 2008:
« Ce que fait Henri Meschonnic en retraduisant la Bible », 22e congrès international du Conseil International d’Études Francophones, Limoges (juillet 2008).
« Meeting Henri Meschonnic at the Border », American Translation and Interpreting Studies Association Fourth Biannual Conference, University of Texas at El Paso (avril 2008).
On peut en savoir plus sur ses travaux autour du traduire à cette adresse:
http://francais.concordia.ca/index.php?Itemid=157&id=140&option=com_content&task=view













